viernes, 01 de julio de 1588

Edad:
61 años

Carta de Felipe II al duque de Medina Sidonia.

El Rey.

Duque primo.

La carta de vuestra mano de 24 he recibido, y por lo que de vos conozco creo muy bien que todo aquello que allí me acordáis nace del celo de mi servicio y deseo del acertamiento puramente. El estar tan seguro desto me hace declararme con vos mucho más que hiciera con otro; y así, para que veáis que las dificultades que se encarecen contra el pasar adelante con la empresa no estriban en fundamentos ciertos y entendáis algunos de los motivos con que aquellas se deshacen, he mandado hacer el papel que con ésta recibiréis.Las causas que allí se tocan me confirman en proseguir lo comenzado en teniendo vos reparada la armada, como me prometo de vuestra diligencia que lo estará ya la hora de ahora.

Yo tengo ofrecido a Dios este servicio; para ayudármele a hacer os tomé por instrumento. No ha podido ser mayor la confianza que de vos hago; por lo mucho que hicisteis en Lisboa para arrancar, merecisteis las gracias que os di; de lo sucedido en la tormenta vos no tenéis culpa ninguna; de haberlo reparado aprisa creo que habrá ya que agradeceros; de los efectos de adelante placerá a Dios que os resulte mucha honra.

Alentaos pues a lo que os toca, pues veis que entre las necesidades de dinero en que me hallo y las demás dificultades, estoy yo con resolución de que las venzamos todas con ayuda de Nuestro Señor.

Para esto haced lo posible en recoger las naos que faltan y aprestarlo volando todo, pues con poco o con mucho es necesario volver luego a salir, y avisadme al recibir désta con cuántas velas y cuáles podríais salir aquel día, y la gente de mar y guerra que tenéis en ser, si ya no lo hubiereis escrito, como me lo persuado de vuestro mucho cuidado, y ponedlo todo a punto, que a lo más largo podáis partir a los 10 del presente sin falta ni más dilación, dejando algo, antes que tardando por llevarlo todo, y reforzaréis lo que fuere con la artillería, gente y vituallas de lo que quedare.

De San Lorenzo, a primero de julio 1588.

De todo esto estoy muy cierto de que haréis mucho mejor que aquí se dice.

Yo el Rey.

DOOCUMENTO ANEJO

Las razones con que se sueltan las dificultades que se ponen a la jornada comenzada y las causas por qué  Su Majestad está firme en la resolución de pasar adelante con ella.

Que lo que menos movió a Su Majestad a juntar las fuerzas que tiene en la armada de España y en Flandes fueron sus particulares conveniencias, y lo más principal volver por la causa de Dios y remediar los desacatos que en Inglaterra se le hacen, pareciéndole que era obligación suya procurarlo.

Que si parase sin más efecto lo que está junto, en lugar del fin que se tuvo de servirle, se podía desmerecer y atribuir los enemigos de la fe católica el daño de la tormenta a autorizar sus herejías, torciendo en su favor esta permisión de Dios, que quizá es por nuestros pecados y quizá para su mayor gloria en los sucesos por venir, a que no se ha de cortar el hilo de nuestra parte.

Que a ser ésta una guerra injusta pudiera tomarse esta tormenta por ser señal de la voluntad de Nuestro Señor para desistir de su ofensa, mas siendo tan justa como es, no se debe creer que la ha de desamparar sino de favorecer mejor que se puede desear; mas cuando su voluntad fuese de reservar para sí el castigo de aquella gente, que, conformándose con ella, quedara satisfecho el intento de Su Majestad con haber de su parte procurado servir a Dios con todas las fuerzas que para defensa de su causa le ha dado.

Bien se sabe que empresa grande nunca la hubo sin dificultades, mas lo que se estima es vencerlas. Y no está tan poderoso el enemigo que pueda poner sombras para dejarle de ir a buscar, pues aunque quedase nuestra armada sin parte de las naos que le faltan, que se habrán ya juntado o juntarán, es superior a la que la espera; y los navíos del enemigo, algunos dellos son viejos y otros chicos, diferentes de los de aquí en calidad y bondad (dejada aparte la ventaja de nuestra gente en el número y experiencia de mucha della, con la cual mezclada la nueva que se lleva, como lo va, se puede tener toda por tal, y la del enemigo es bisoña, de pueblo y tumultuaria, sin disciplina militar.

La ayuda de los vecinos, que se dice que podría socorrer al enemigo y impedirnos el efecto, no la tiene tan a mano, porque en Francia, de donde pudiera temerse, no están para ello porque las disensiones que traen no les da lugar ninguno, y algunos corsarios que pudiesen salir de La Rochela y otros tantos no son tantos que puedan dar cuidado; los rebeldes de Holanda y Zelanda tratan más de mirar por sí; los protestantes de Alemania no son a tiempo de poder, sino cuando mucho intentar alguna diversión que no puede impedir los efectos del armada; el rey de Dinamarca que era su mayor valedor y pudiera reforzar la armada enemiga es muerto, y con esto perdida la esperanza en Inglaterra de que puedan valerse de allí; del de Escocia no pueden esperar ayuda, estando tan corriendo la sangre de su madre, antes, por este respecto, es más de creer que algunas fuerzas de aquel Reino, si ven que se llega al efecto, los han de picar por su parte.

De manera que por ningún cabo se ve refuerzo ni socorro al enemigo que pueda ser de consideración, y sí mucho que obligue a no dejar de proseguir lo que se trata, porque no es ocasión de perderla hallándose tanto junto en la armada de acá y en Flandes.

La armada, recogido que se haya, quedará harta fuerza; está en parte de donde en seis días de buen tiempo se pone en el puesto señalado; entra el más seguro mes del año para navegar; vituallas la irán siguiendo y de Flandes también las llevarán.

El ejército de Flandes es tal que el duque de Parma está satisfecho dél, y dice que si una vez pone pie en tierra del enemigo, con la ayuda que el armada le ha de dar para el tránsito y de gente, piensa dar buena cuenta de sí, y está a la lengua del agua espe-rando a que llegue el armada con deseo de pasar la mar.

El parar la armada en La Coruña está tan lejos de poder dar reputación a ningún trato de concierto, cuando a eso se atendiera, que antes fuera ocasión de alzarse el enemigo a mayores teniéndolo por flaqueza.

Sería también ocasión de henchirse la mar de corsarios, con nuestra vergüenza de hallar la armada mal puesta y encerrada de colarse lo poco que queda del verano sin efecto; de pasarse ingleses a las Indias perdido el miedo de su casa; de aventurar a cogernos lo que ha de traer Álvaro Flóres al recaudo que se sabe, o constreñir a Su Majestad a enviar tras ellos, trocando la guerra ofensiva en defensiva con daño y desreputación.

Cuando no se pretendiera más que sólo concertarse, no se podía conseguir con honradas condiciones sino con pasar la armada adelante hasta darse la mano con el duque de Parma, allanando lo que en el camino se le pudiese atravesar, cuanto más pretendiéndose el servicio que tiene Su Majestad ofrecido a Nuestro Señor y que mediante su ayuda espera poderle hacer.

Estas son parte de las muchas razones, que aun sin éstas hay para no desistir de la empresa, sino hacer el esfuerzo posible en llevar adelante lo comenzado, que será Dios servido ayudar.

 

Fuentes

LA BATALLA DEL MAR OCÉANO

VOLUMEN IV (16 febrero 1588 – 1604) Ejecución de la Empresa de Inglaterra de 1588 TOMO III

JOSÉ IGNACIO GONZÁLEZ-ALLER HIERRO,MARCELINO DE DUEÑAS FONTÁN,JORGE CALVAR GROSS y M.ª DEL CAMPO MÉRIDA VALVERDE.

MINISTERIO DE DEFENSA – ARMADA ESPAÑOLA 2017.

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Documento 5494

1588. Julio-1, San Lorenzo.

CARTA. Felipe II al duque de Medina Sidonia. Exhortación y ánimo para reemprender la jornada el próximo día 10 sin falta ni más dilación.

SIGNATURA: a) AGS, E-Castilla, leg. 165- 127 y 128; b) NMM, Ms. PHB/1b, ff. 449 y 449v.

OBSERVACIONES: El doc. a) es la minuta de la carta original, doc. b). En ambos, la posdata de mano del Rey. Publicada en a) HO, La Armada Invencible, doc. CXVI; b) MMR, n.º 17, doc. H, en inglés. Lleva anejo el doc. 5495.

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Documento 5495

1588. Julio-1, San Lorenzo.

DISCURSO. La Secretaria de Su Majestad al duque de Medina Sidonia. Razones que aconsejan proseguir la empresa.

SIGNATURA: a) AGS, E-Castilla, leg. 165- 132; b) NMM, Ms. PHB/1b, ff. 450 y 451.

OBSERVACIONES: El doc. a) es la minuta de la carta original, doc. b). Publicado en a) HO, La Armada Invencible, doc. CXV; b) MMR, n.º 17, doc. G, en inglés. Remitido con el doc. 5494.

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