viernes, 11 de febrero de 1583
Se demora la salida de Portugal.
Todo estaba preparado para la partida de la Corte, cuando un acontecimiento vino á detener su marcha y á enturbiar las alegrías del Monarca. Nos referimos a la muerte del Principe D. Diego , acaecida el 21 de Noviembre de 1582, precisamente un día antes del nacimiento de D. Vasco de Moura, primer fruto del matrimonio de D. Cristobal, que tampoco vivió sino algunos meses.
Aquella desgracia exigia que antes de abandonar el Rey á Portugal hiciese jurar como Principe á su hijo D. Felipe, y, después de no pocas dilaciones, hízose así el 30 de Enero de 1583, siendo aclamado por todos los portugueses como sucesor de Felipe II en el Trono de D. Manuel.
Aún se detuvo algún tiempo el Monarca adoptando los últimos acuerdos, hasta que por fin quedó establecida la Regencia de una manera definitiva, figurando como Capitán General, en sustitución del Duque de Alba, Don Carlos Galcerán de Borja, Duque de Gandia, en quien concurrían todas las cualidades necesarias para desempeñar tan comprometido cargo, y siendo nombrado como Veedor de Hacienda el Dr. Villafaña.
El Consejo de Portugal que había de despachar en España los asuntos de aquel Reino, estaba formado por el Obispo Capellán mayor, D. Cristobal de Moura y los Doctores Pedro Barbosa y Ruy de Matos de Noronha.
Por fin, firmados estos nombramientos, partía el Rey con toda su comitiva el 11 de Febrero de 1583, causando con su marcha gran pena á los que le amaban y mucho contento á los sediciosos, porque aquellos temían que con la ausencia del Monarca se originasen nuevos conflictos, y, por el contrario, los revoltosos cifraban todas sus esperanzas en lo mismo que temían los leales.
Llegado á Badajoz, dirigióse á Guadalupe, y llegando a Talavera de la Reina mandó echar por la vía del norte y los lugares de la Sierra, Nava morcuende, La Higuera y San Jerónimo de Guisando, hasta El Escorial donde durmió el 21 de Marzo, permaneciendo allí algunos días, y el 27 hacia su solemne entrada en Madrid, concurriendo toda la Corte y muchísimos nobles que habían llegado con aquel objeto de sus casas, siendo aclamado el Rey por la multitud y teniendo la alegría de abrazar a sus hijas.
Fuentes
Danvila y Burguero, Alfonso,
Don Cristóbal de Moura, primer marqués de Castel Rodrigo.
Madrid 1900.
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